Sesión 1: “Another Day in Paradise” o “¿Cuál es la palabra para “Cancún”?”

La primera vez que vine a Cancún fue tal vez hace unos veinte años. 

Mi padre había venido a supervisar un proyecto y decidió traernos a mi madre y a mí. Por supuesto, como todo buen “hombre de negocios”, tuvo que regresar antes a casa por un “contratiempo de trabajo”. Fue nuestro último viaje familiar antes de la separación y todo el drama que conlleva la extinción de un matrimonio. 

Curiosamente no guardo malos recuerdos de esos días. 

Recuerdo lo mucho que me divertí en la playa y en la alberca, construyendo castillos de arena y después pirámides mayas; visitamos Tulum y Chichen Itzá, que para mí, en aquel entonces un morrillo de 4 años apasionado por las culturas antiguas, los mitos y la historia, fue el conocer un mundo perdido y nuevo donde habían co habitado dioses y humanos en perfecta armonía, y también fuimos a Plaza Kukulkán, que era donde mi padre se encontraba trabajando. Al regresar recuerdo que le dije a mi mamá que quería regresar a Cancún por el fin de cursos, pero ahora con todos mis compañeros del Kinder (me gusta creer que yo fui el pionero de los viajes de graduación a Cancún, y a tan corta edad). 

Por ningún momento pasó por mi mente que terminaría viviendo acá. 

Con los años volví a ir unas cuantas veces, pero nunca me sentí como en aquella ocasión en que fui por primera vez. Creo que la pasé de manera tan simple, que de ahí surgió mi desagrado por la Riviera Maya, y el hecho de que la llamara el Estado Número 52 de Estados Unidos. 

En resumidas cuentas, mi primer contacto con Cancún fue de fascinación. Era un sitio donde no solo había playa y diversión, sino también una cultura ancestral que no había muerto y que se encontraba presente hasta en el nombre de sus calles y sus centros comerciales. Todo esto me irradiaba en mí una energía y una vibra extraña, pero positiva, que por entonces no sentía, pero que ahora encuentro con cada paso que doy, así sea camino a hacer las compras para la casa. 

Cuando vine a la entrevista de trabajo no se qué sucedió, pero volvió la chispa y la energía positiva que sentí en aquel primer viaje. No tuve que buscarlo, simplemente me miró desde el sitio en donde se había sentado por tantos años y me dijo: “Hola, ¿me recuerdas? Creo que es hora de que tú y yo vayamos a dar un paseo.” 

Obviamente Cancún ha cambiado tras veinte años y un huracán que casi borra sus huellas de la superficie terrestre. El Cancún que yo conocí cuando era un niño no es el mismo que conozco ahora como un joven semi independiente. Es como aquella foto que una vez encontré en un viejo album familiar de una playa virgen, rodeada de un azul intenso y turquesa, con arena blanca como la nieve y una leyenda escrita en pluma con la letra de mi madre: Cancún, 1978. 

Efectivamente, uno nunca puede bañarse en el mismo río dos veces

Al ir caminando en esos breves días que estuve aquí antes de mudarme, iba por la paya, los centros comerciales, las calles fuera de la Zona Hotelera, y me decía a mí mismo: “¿Lo ves? No es tan malo. Quieres escribir una historia, pues bien, aquí tienes tu escenario. Solo levanta esas manos que has tenido en descanso por sepa cuantos años, y ponte a escribir. Es tu momento.” 

Sí. Había llegado mi momento. 

Hay palabras que definen a un sitio en específico, que pasa por la mayoría de la mente de todos sus habitantes y que si no encaja con ellos posiblemente no encaje con su vida en dicho lugar.

Es un viernes por la noche. Mi roomie y yo estamos agotados, nos encanta decir que somos unos ancianos, y eso que no pasamos de los veintitantos años. Ordenamos pizza, pan de ajo, y mientras ella se pinta las uñas yo estoy leyendo.

Últimamente estoy metido en la filosofía, pero aquella que te ayuda a ver el mundo de otra manera y te vuelve una persona un poco más liviana, para poder cambiarte a ti y así cambiar tu entorno sin que compliques tanto las cosas. En pocas palabras, esa filosofía generadora de buena vibra y valemadrismo que uno necesita en pleno siglo XXI y más si es millennial. Estoy leyendo Eat, Pray, Love

Hay una parte en la que la autora se pone a discutir con un amigo cual es la “palabra” de las ciudades. Esas palabras que definen a un sitio en específico, que pasa por la mayoría de la mente de todos sus habitantes y que si no encaja contigo posiblemente no encaje con tu vida en dicho lugar. De pronto, me pregunto: ¿Cuál es la palabra para Cancún?

Tengo la palabra para varios lugares más de la Riviera (todas son mías, así que perdón si llego a ofender a alguien), por ejemplo: 

La de Playa del Carmen es “pecado”, la de Holbox es “escape”, Tulum podría ser “Hippie” y Puerto Morelos “tranquilidad”. 

Pero en estos casi cuatro meses de vivir acá nunca me ha surgido una palabra para Cancún, que irónicamente es mi nuevo hogar. ¿Será cierto que si mi palabra no encaja con la de los demás, no podré encajar con el lugar?

Le pregunto a mi roomie: “¿Tu cual crees que sea la palabra para Cancún?”

“Fácil”, me dice mientras le da una mordida a su pizza, “es ‘Paraíso’.”

“Paraíso” no suena tan mal en mi mente después de todo. Encaja.

Vengo de una especie de Purgatorio dantesco personificado por la Ciudad de los Ángeles (y los Demonios), como a mí me gusta llamarla, y al igual que Dante, terminé en el Paraíso sobre la Tierra

El lugar donde la mayoría de sus habitantes son foráneos porque todos venimos con la misma intención: hacer nuestras las vibras de este paraíso, para poder después seguir con nuestras vidas ya sea aquí o a donde nos lleve el viento. 

No estoy diciendo que todo sea idilio y perfección al vivir acá; al igual que en muchos sitios de México hay violencia e inseguridad, pero al menos me siento seguro caminando hacia mi casa a plena luz del día, o sé que mí celular y mi cartera no corren ningún peligro en el transporte público. Viviendo en Puebla, no podía ni siquiera confiar en los limpiavidrios que se ponían en cada esquina. (No lo digo queriendo perjudicar a mi ciudad de origen, pero en serio, se siente. La atmósfera cambia cuando llegas de un lugar a otro)

De pronto tomo el celular y escribo en Twitter: 

¿Cuál es la palabra para “Cancún”?

Inmediatamente una respuesta: 

“Paraíso”. 

Uno de mis propósitos del año es agradecer todas las mañanas al universo por 3 cosas, buenas o malas, que me ayudan como ser humano. Lo hago al despertar para que me lleguen de manera espontánea y sean lo que mi mente inconsciente este pensando. 

Cada semana aparece la misma: 

“Gracias por otro día más en este paraíso.” 

(Tenía la palabra en mis labios todo este tiempo y nunca me di cuenta)

De pronto pienso en esa canción de Phil Collins, tal vez mi favorita de su época previa a hacer el soundtrack de Tarzan, y me doy cuenta que la letra es algo fuerte. Habla sobre gente pobre en la calle, pidiéndole dinero a otras personas que ven pasar, y aunque los demás no saben por lo que están pasando los callejeros, se alejan y se van, sin ayudarlos, sin darse cuenta que la vida para ellos es mejor que para los otros, y que están viviendo “otro día más en el paraíso”. 

Así es como yo veo el vivir en Cancún ahora: estar en el paraíso, pero no de manera idílica, sino de la forma en que vivo en un sitio, y con una vida, que muchas personas desearían tener; y a veces uno da por hecho que nos lo merecemos, cuando en realidad todos lo merecemos, pero muy pocos somos los afortunados en tenerlo. 

Creo que eso es lo importante, agradecer la situaciones que nos vuelven “afortunados” y que nosotros damos por hecho que deben suceder. Cosas simples como el disfrutar un momento con tus amigos, tu familia, tu mascota, el tener un trabajo cuando estamos atravesando por una crisis de desempleo o muchas personas no tienen que comer, hasta el simple hecho de despertar todas las mañanas, cuando nadie tiene la vida asegurada. 

Todos somos afortunados, pero a veces nos cuesta darnos cuenta de ello. 

Deseo que todos puedan despertar el día de mañana, dándose cuenta que están en su propio “Paraíso”, 

-V. 

3 comentarios sobre “Sesión 1: “Another Day in Paradise” o “¿Cuál es la palabra para “Cancún”?”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s